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  FONAIAP   DIVULGA  No.  49                                                                                                                Julio-Septiembre  1995

   
El cultivo de la batata en yaracuy

Jos� J. Marcano *; Florencio Paredes*; Pastor Segovia**


*Investigador. **TAl. 
FONAIAP-Centro de Investigaciones Agropecuarias
 del Estado Yaracuy. Yaritagua.

Resumen:

La producci�n de batata se realiza com�nmente en peque�as explotaciones con bajos niveles de aplicaci�n de tecnolog�a, debido al poco consumo que hace de este rubro la poblaci�n.

Sin embargo, ante la apertura del mercado en los �ltimos a�os, el potencial de la batata se ve incrementado. En este trabajo se identifican los principales problemas agron�micos y fitosanitarios que enfrenta la producci�n econ�mica de este rubro en el estado Yaracuy.


La producci�n de batata ( Ipomoea batatas L. [Lam]) en el Estado Yaracuy la realizan peque�os y medianos productores, con tecnolog�as que van desde mediana a m�nima. Los datos presentados en este trabajo s�lo son un ejemplo de la diferencia de comportamiento de los productores encuestados en el diagn�stico en relaci�n con su ambiente y con las posibilidades de sembrar este cultivo.

La batata es una planta relativamente r�stica en comparaci�n con otros rubros como la papa o el ma�z. Este atributo hace que la batata pueda ser sembrada en suelos con muy poco valor agr�cola para muchos cultivos. En muchos pa�ses tropicales, la batata es un cultivo menor o secundario, no obstante el hecho de que puede tener una alta producci�n de material comestible en un tiempo relativamente corto. En Venezuela la explotaci�n y consumo de este rengl�n ha disminuido considerablemente en los �ltimos a�os; en rendimiento y diversidad de usos la convierte en un cultivo con grandes potencialidades. En nuestro pa�s las bondades de este rubro no han sido apreciadas, manteni�ndose en una situaci�n de marginalidad con un consumo bastante bajo en comparaci�n con otros rubros de ra�ces y tub�rculos en la dieta del venezolano.

El factor condicionante

La apertura del mercado en los �ltimos a�os ha hecho de este rubro una actividad rentable en la medida que no se supere la demanda de �ste. En tal sentido, la batata puede resultar un cultivo complementario rentable. A la par de esta situaci�n existe en el cultivo un factor condicionante de la superficie sembrada y el nivel tecnol�gico utilizado representado por el mercado.  

Las limitantes productivas

De manera general, muchos productores conf�an que la respuesta productiva de la batata est� �ntima- mente ligada a la rusticidad del cultivo, este prejuicio incrementa los riesgos de rendimientos del cultivo al obviarse, entre otros, los problemas de suelos, plagas, enfermedades, etc. Algunos de los mencionados por los productores que pudieran convertirse en factores limitantes potenciales son:

-La presencia del picudo de la batata en 90% del �rea sembrada en el estado.

-Da�os presentes en la ra�z reservante en fase de comedura, costras y galer�as que ocasionan p�rdidas del producto.

-Variedades que no han sido renovadas en muchos a�os, las cuales evidencian una reducci�n en los rendimientos, lo que pudiera estar asociado a la presencia de virus.

Son muy pocos los agricultores que plantan m�s de tres variedades (5% de la muestra), la mayor�a plantan una o dos en funci�n de la aceptaci�n del mercado y el rendimiento de la misma. Generalmente los materiales utilizados son de c�scara morada o rosada. Muchos de los agricultores que siembran m�s de dos variedades (Figura 1),  lo hacen por escasez de semilla y no por el desconocimiento de las mismas. 

La mayor�a de los agricultores emplean la porci�n apical del tallo conocido como gu�a (entre 25 - 30 cm), que obtienen de plantaciones normales; es decir, no existe ninguna tendencia a plantar por separado materiales �nicamente para "semilla". Cuando falta material generalmente utilizan la otra porci�n del bejuco (Figura 2) en su parte media y final.

90% de los agricultores en la zona fertiliza, aunque muchos de ellos lo hacen con desconocimiento de los requerimientos nutricionales, lo que conlleva en la mayor�a de los casos a una p�rdida del producto apilado (Figura 3), traduci�ndose en una p�rdida econ�mica de importancia.

Los s�ntomas de virus que se pudieran constatar fueron pocos, seg�n datos de apenas 15% de los agricultores entrevistados. No obstante, se debe ser prudente con relaci�n a esta situaci�n, ya que la misma solo est� basada en s�ntomas visuales sin otra forma de evaluaci�n. As� que el no tener s�ntomas de virus en las hojas, de ninguna manera significa que no exista el virus. Lo mismo sucede con el amarilleo y encrespamiento, los cuales tampoco son s�ntomas inequ�vocos de la presencia de virus (Figura 4). Toda esta observaci�n requerir� naturalmente de informaci�n posterior por especialistas.

En relaci�n con la rotaci�n de cultivos se puede observar que la actividad de plantar batata para auto consumo siempre coincide con una alternativa de conuco o en su defecto en terrenos moment�neamente libres y, en muchos casos, en terrenos por lo general marginales para otros cultivos. La posibilidad de sembrar batata en monocultivo no es bien aceptada por los peque�os productores, los cuales siempre consideraron que deb�a rotarse la plantaci�n. Lamentablemente muchos de ellos poseen poca tierra, por lo cual se ven obligados a sembrar batata repetidamente sobre el mismo terreno. Esta pr�ctica les impide el aprovechamiento de los componentes agregados que pueda suministrarle un cultivo anterior (Figura 5)

La utilizaci�n de un suelo suelto (franco o franco arenoso) aunado a la rusticidad de la planta de batata, generalmente siempre est� asociado a elevar el potencial rendidor de la misma. Esta situaci�n es del conocimiento de los agricultores, por lo cual siempre existe entre ellos la tendencia de seleccionar el suelo m�s adecuado. No obstante, la escasez del mismo limita esta posibilidad, lo que conduce, en algunos casos, a utilizar suelos marginales. En el Estado Yaracuy existe gran variabilidad de suelos, incluyendo suelos adecuados donde se puede mejorar la producci�n de ra�ces de batata. Un suelo suelto sin impedimento f�sico en los estratos inferiores aparte de permitir una buena infiltraci�n disminuye los riesgos de pudriciones de las ra�ces (Figura 6).  

En el caso de lesiones en las ra�ces, 60% de los encuestados declararon tener pocos problemas con las pudriciones, aunque cuando se cosecha tard�amente, �stas suelen incrementarse (Figura 7). Se pudo constatar en el campo que dichos ataques se deb�an al picudo de la batata y la posterior infecci�n por otros pat�genos del suelo. Con relaci�n a las rajaduras, �stas se presentan en proporci�n similar asociada, probablemente, a situaciones de suelo, riego o a la presencia de complejos parasitarios (nematodos).

En el grupo de insectos-plagas presentes se puede mencionar Metriona sp. (Cole�ptera: Chrysomelidae), (D�ptera: A gromizidae) y (Cole�ptera: Silphidae). A pesar de la presencia de estas plagas del follaje (Figura 9), la masa vegetativa total del cultivo es tan grande que puede perfectamente soportar da�os considerables, con muy poca incidencia en los rendimientos. En relaci�n con las plagas de la ra�z, el picudo de la batata (Cylas formicarius elegantalus) es el insecto que ocasiona m�s da�o a nivel de las �reas sembradas en el Estado Yaracuy, a tal extremo que 90% de las mismas presentan infestaciones en mayor o menor grado (Figura 8). La costumbre de los productores de la zona de pasarse materiales de siembra unos a otros, agrava el problema que ocasiona este insecto. La mayor�a de los productores para tratar de escapar, en parte, del ataque del picudo cosechan variedades tard�as como precoces con la consecuente baja en los rendimientos. En las �reas infestadas por este insecto la cosecha tard�a constituye un gran problema motivado a las p�rdidas de ra�ces ocasionadas por infestaciones secundarias a partir de las perforaciones iniciales hechas por el insecto.  

Como se puede observar en la Figura 10, a excepci�n de las plagas de la ra�z (espec�ficamente el picudo), el cual es sumamente da�ino, el resto de los problemas, por ahora, no llegan a constituir una limitante seria, tal como lo indican los valores de la frecuencia obtenida.