Revista Digital del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias de Venezuela

 CENIAP HOY
  Número 7  enero-abril  2005


PREPARE SUS VIVEROS DE PARCHITA:
ASEGURE PLANTAS SANAS Y DE CALIDAD, DE RÁPIDO ESTABLECIMIENTO Y DESARROLLO DEL CULTIVO

Delis M. Pérez S. y Ligia Carolina Rosales

CENIAP-INIA


 

La Parchita o maracuyá amarilla (Pasiflora edulis f. flavicarpa) es una de las frutas más apetecidas por sus excelentes características, sabor exquisito y aroma único e incomparable, tanto para consumo fresco como por la industria de jugos, concentrados, pulpas, refrescos, vinos, entre otras. Su cultivo en el país se ha incrementado en los últimos años, ya que unido al crecimiento de la demanda de consumo fresco, su notoriedad como cultivo de exportación ha permitido que muchos productores se interesen en su siembra.

   

 

Lo más importante al iniciar el cultivo de cualquier frutal, es comenzar el mismo con plantas sanas, con el fin de prevenir llevar al campo plantas que tengan deficiencias o alteraciones que las colocan en desventaja desde el inicio del ciclo

La parchita puede ser propagada por vía sexual o asexual, siendo la primera la forma más usada. La propagación sexual utiliza semillas de plantas seleccionadas. Para la propagación asexual se utilizan estacas y/o injertos. Las estacas recomendadas corresponden a segmentos de tallo que incluyen 3 a 4 nudos, obtenidos de plantas en pleno desarrollo.

Cuando se usa la técnica de injertación se pueden colocar yemas del material seleccionado sobre patrones resistentes. La parchita amarilla presenta mayor resistencia a la incidencia de Fusarium sp. (una de las enfermedades más limitantes del cultivo) que la parchita púrpura o morada.

Las plantas de parchita provenientes de semilla exhiben gran variación en sus características morfológicas (incluyendo las del fruto). Por tal motivo, es indispensable realizar selección de plantas madres y de los frutos que servirán como material de propagación para el establecimiento de siembras comerciales. Los criterios de selección que se indican a continuación se basan en el trabajo de Haddad y Millán (1975), así como en experiencias propias.

· Plantas con crecimiento vegetativo vigoroso y alta producción de frutos por planta.

· Frutos sanos y de buen desarrollo que presenten las características siguientes:

Forma ovalada, cavidad bien llena, pulpa muy jugosa de color amarillo intenso, peso de cada fruto superior a 130 g, aroma fuerte y acidez alta (cuando la producción está destinada para la industria).

     

 

Preferiblemente los frutos deben ser cosechados directamente de la planta para evitar daños y contaminación con patógenos presentes en el suelo. Los frutos pueden ser almacenados por una a dos semanas, previo a la extracción de la semilla, para favorecer la maduración completa. Las semillas se pueden poner a germinar inmediatamente después de su extracción, con o sin el arilo (pulpa mucilaginosa) que las rodea, aunque la remoción del arilo favorece la germinación.

Para eliminar el arilo se agita suavemente el contenido del fruto en un envase con agua utilizando un batidor manual, luego se lleva a un colador plástico o metálico, lavando las semillas y retirando el exceso de pulpa. Otra forma es frotar y colar el contenido del fruto en un trozo de tela de licra o de un tejido poroso. Finalmente se dejan secar las semillas extendidas en papel periódico en un lugar fresco y ventilado (durante 4 a 5 días aproximadamente). Una vez secas las semillas se seleccionan las mejores y se les aplica fungicida en polvo. Las semillas recién extraídas del fruto germinan entre dos y tres semanas después de la siembra. LA SELECCIÓN DEL MATERIAL DE SIEMBRA ES INDISPENSABLE PARA GARANTIZAR UN BUEN ESTABLECIMIENTO Y DESARROLLO DEL CULTIVO.
 

Existen diferentes alternativas para la siembra de las semillas, pero siempre se debe utilizar una mezcla previamente esterilizada, que contenga aproximadamente 1/3 de tierra: 1/3 de abono orgánico: 1/3 de arena. La siembra se puede realizar en macetas, canteros, germinadores o directamente en bolsas de polietileno. La profundidad de siembra no debe ser mayor a 2 cm (Aular et al., 1996, Suárez et al. 2003).

La germinación en canteros o germinadores facilita la selección de las plántulas más vigorosas, las cuales se transplantan a bolsas de polietileno (una planta por bolsa) cuando el primer par de hojas verdaderas está completamente expandidas (aproximadamente 10 días después de la siembra). Cuando se utilizan directamente las bolsas de polietileno, sembrar de tres a cinco semillas en la parte central de la bolsa, una vez germinadas entresacar y dejar la planta más vigorosa.

   

Las plantas juveniles están listas para su transplante definitivo al campo cuando emiten el primer zarcillo (estructura que le permite fijarse al soporte) y han alcanzado una altura entre 25 y 30 cm. La germinación puede ocurrir entre 15 y 30 días, por lo que el transplante definitivo puede darse aproximadamente a los 60 días después de la siembra La permanencia de plantas con zarcillos en el vivero ocasiona un problema de manejo, pues las plantas se enrollan unas a otras.

La primera recomendación es preparar la mezcla de suelo y esterilizarla conforme a las instrucciones dadas para obtener plantas sanas y evitar llevar plagas y enfermedades al campo en el momento del transplante. Se llenan las bolsas dejando 3 cm libres en la parte superior.

Es muy importante recalcar aquí que lo que puede hacer la diferencia entre un cultivo sano y vigoroso, y uno débil y enfermo es que tanto la tierra del semillero, como la de transplante, debe estar estéril libre de patógenos del suelo.

De ser posible establecer el vivero en un lugar sombreado y cerca de una fuente de agua. En caso contrario colocar una sombra artificial con hojas de palma, u otro material económico de fácil manejo.

Regar periódicamente las plantas en el semillero y vivero.

En caso de ser requerido, es decir si observa amarilleo en las hojas, aplicar pequeñas cantidades de fertilizantes a las plantas jóvenes. Eliminar las malezas del semillero y bolsas de polietileno para favorecer el desarrollo de las plantas de parchita. Como ya se mencionó anteriormente, el transplante debe realizarse a los 60 días de edad de la planta o cuando aparezca el primer zarcillo.

La elaboración de los semilleros por parte de los agricultores, permite asegurar plantas sanas, de calidad que le garanticen un buen y rápido establecimiento en el suelo y un adecuado desarrollo del cultivo.

^     Bibliografía

Aular, J. 2002. El Cultivo de la parchita. Agroucla Boletín 3. Dirección de extensión de la UCLA. pp:1-2.

Aular, J; Bautista; D. Y Maciel, N. 1996. Influencia de la luz, la profundidad de siembra y el almacenamiento sobre la germinación y emergencia de la parchita. Agron. Trop. 46(1): 73-83.

Haddad, O. y M. Millán. 1975. La parchita maracuya (Pasiflora edulis f. flavicarpa Degener). Boletín Técnico No. 2. Caracas-Venezuela

Suárez H., Rosales, L.C., Pérez, D.; Rondón, A.; Arnal, E.; Aponte A.; Pacheco, W. 2003. Informe Final del Proyecto Manejo Integrado de frutales andinos. Caso Parchita. Mimeografiado 235 p.


Nota de los editores
Este artículo tuvo la lectura crítica de los investigadores:
Zunilde Lugo   zlugo@inia.gov.ve 
Pedro Morales compsus@cantv.net 

Comentarios a este artículo a ceniaphoy@inia.gov.ve  Asunto: CH-N7
Prepare sus viveros de parchita.


Referencia de este artículo:

Pérez S., Delis M.;  Ligia Carolina Rosales. 2005.  Prepare sus viveros de parchita: asegure plantas sanas y de calidad, de rápido establecimiento y desarrollo del cultivo.   Revista Digital CENIAP HOY Número 7 2005.  Maracay, Aragua, Venezuela. URL: www.ceniap.gov.ve/ceniaphoy/articulos/n7/arti/perez_d/arti/perez_d.htm   Visitado en fecha:


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